Una semana de entrenamiento, formación e impacto social en Ibagué
Del 24 al 29 de marzo de 2026, la ciudad de Ibagué, Colombia, se convirtió en el escenario de un hito importante en el desarrollo internacional del savate. Dirigida por Miguel Bordera Pascual, árbitro internacional y profesor de savate, la misión combinó actividades de divulgación a nivel de base, entrenamiento en clubes y formación de alto nivel en materia de entrenamiento y arbitraje.
Construyendo el savate desde cero
La semana no comenzó en un pabellón deportivo, sino al aire libre, en un modesto campo de tierra. Allí, un grupo de adolescentes de comunidades vulnerables, muchos de ellos afectados por la pobreza y el desplazamiento, se iniciaron en el savate por primera vez. Con una infraestructura limitada pero una gran motivación, la sesión se centró en elementos sencillos pero esenciales: movimiento, equilibrio, disciplina y respeto. Más allá de la técnica, el objetivo era claro: utilizar el deporte como herramienta de inclusión, estructura y compromiso positivo.
Más tarde ese mismo día, una segunda sesión acogió a niños más pequeños, de entre 7 y 12 años, como parte de un programa municipal gestionado por IMDRI. A través de juegos y ejercicios lúdicos, los niños descubrieron el savate en un entorno diseñado para fomentar la confianza, la coordinación y la diversión. En conjunto, estas sesiones llegaron a más de 50 jóvenes participantes, lo que demuestra el poderoso papel que el savate puede desempeñar a nivel social.
Fortalecimiento del club local
La misión continuó en el Club Imperio de las Águilas, el principal centro de entrenamiento de savate en Ibagué. Aquí, la atención se centró en el desarrollo técnico.
Atletas, entrenadores asistentes y practicantes se reunieron para una sesión de entrenamiento estructurada destinada a perfeccionar la técnica, mejorar la comprensión táctica y elevar el nivel general. La sesión también brindó la oportunidad de evaluar el nivel actual de práctica y reforzar la conexión del club con el marco internacional del savate.
Formación de la próxima generación de entrenadores
Un componente clave de la misión fue el Curso de Formación de Monitores, impartido a lo largo de tres días y con una duración total de 17,5 horas. Se presentó a los participantes:
Fundamentos técnicos de la savate (patadas, puñetazos, defensa)
Metodología de enseñanza y pedagogía
Análisis táctico y progresión
Preparación física y prevención de lesiones
El sistema federal de grados y organización
Este curso constituye el primer nivel oficial de certificación de entrenadores en savate, y capacita a los participantes no solo para enseñar, sino para hacerlo de forma segura, eficaz y conforme a las normas internacionales.
Formación de árbitros cualificados
Paralelamente a la formación de entrenadores, se impartió un Curso Nacional de Arbitraje (10,5 horas) para preparar a los futuros árbitros de competición. Los participantes estudiaron:
Reglas y formatos de competición
Funciones y responsabilidades de los árbitros
Sistemas de puntuación y sanciones
Situaciones prácticas de arbitraje
Mediante una combinación de teoría y simulación, el curso garantizó que los participantes pudieran actuar con confianza y coherencia en entornos de competición reales.
Un enfoque estructurado y práctico
En todas las actividades, la metodología se mantuvo coherente: combinar la teoría con la aplicación. Las sesiones integraron: Instrucción técnica y demostración Comprensión táctica y normativa Ejercicios de simulación de situaciones reales Evaluación continua Este enfoque garantizó que el aprendizaje no solo se comprendiera, sino que fuera plenamente operativo.
Impacto duradero
Los resultados de la misión de Ibagué van más allá de las propias actividades. Se sentaron las bases para: Un sólido cimiento para el desarrollo de la savate en Colombia
Una nueva generación de entrenadores y árbitros formados
Una cultura reforzada de seguridad, ética y calidad técnica
Una vía clara que vincula la participación de base con el deporte estructurado
Quizás lo más importante es que confirmó el valor de la savate como algo más que un deporte: como herramienta para la educación, la inclusión y el impacto social.
Mirando hacia el futuro
La misión también puso de relieve los próximos pasos para un crecimiento continuo:
Ampliar los programas de formación para entrenadores y árbitros
Estructurar un plan de desarrollo nacional
Fortalecer la colaboración con las instituciones locales
Continuar con las iniciativas de acercamiento a los jóvenes en situación de vulnerabilidad
Ahora que se han sentado las bases, Ibagué representa no solo una misión exitosa, sino el inicio de una trayectoria de desarrollo a largo plazo para el savate en Colombia.